La recomendación general es una mantención al año. El calefont se usa en todas las estaciones, así que puedes agendarla en cualquier mes; muchas familias la hacen en primavera o verano, cuando hay más agenda disponible.
Por qué no conviene saltársela
Con el uso, el serpentín (el intercambiador de calor) acumula hollín y sarro. Eso hace que el agua salga menos caliente, que el equipo gaste más gas y que la combustión se vuelva menos limpia. Una combustión sucia produce más monóxido de carbono, un gas que no tiene olor ni color.
En una mantención revisamos:
- Limpieza del serpentín y del quemador.
- Encendido, sensores y membrana.
- El ducto de evacuación de gases, que debe salir al exterior sin obstrucciones.
- Hermeticidad de las conexiones del artefacto.
Señales para no esperar al próximo año
- El agua sale tibia o cambia de temperatura mientras te duchas.
- Cuesta encenderlo o se apaga al abrir la llave.
- La llama es amarilla o hay manchas negras en la carcasa.
- Gotea o hace un ruido fuerte al partir.
Si notas dolor de cabeza, mareo o somnolencia con el calefont encendido, apágalo, ventila el lugar y no lo uses hasta revisarlo. Un detector de monóxido de carbono en el baño o la cocina es una buena medida adicional.